El Dr Miguel Rocha, radiólogo apasionado del ultrasonido nos regaló una breve reseña de su vida personal y profesional. Este año se convirtió en epónimo de SOVERADI 2025, el congreso nacional de radiología en Venezuela. A veces el destino se escribe en un instante. El Dr. Miguel Rocha soñaba con ser internista o cardiólogo, pero una conversación casual en 1982 con un amigo, el Dr Ivo cambió su vida: eligió la radiología. Lo que parecía un giro improvisado se convirtió en una vocación de más de cuatro décadas.

Cuando comenzó, solo existía la radiología convencional. No había ultrasonido, tomografía ni resonancia. “El ultrasonido me enamoró desde el primer momento —cuenta—, porque me permitió hablar con el paciente, escuchar su dolor y su historia”. Desde entonces, ha sido testigo privilegiado de la transformación tecnológica en la medicina: de las placas simples a las imágenes tridimensionales que hoy salvan vidas.

Más allá de los equipos, Rocha destaca el valor de los errores como maestros. “Los aciertos se celebran, pero son los errores los que más enseñan. Lo importante es no repetirlos y transmitir el aprendizaje a los demás”. Con esa filosofía ha formado a generaciones de especialistas, convencido de que la educación continua es la clave para no quedarse atrás.

Su pasión por la ecografía lo llevó de la mama al músculo esquelético, su área favorita en la actualidad. Y aunque nunca lo imaginó, hoy es epónimo de un congreso médico, un reconocimiento que agradece con humildad: “Siempre he estado dispuesto a enseñar, a compartir lo que aprendí para que otros no tropiecen en los mismos errores”.

Caraqueño de nacimiento, pero formado en la Universidad de Carabobo, se define en una palabra tras 41 años de carrera: “Ayudar”. Amante de la comida española y del vino tinto, asegura que en cinco años se ve simplemente tranquilo.

En hospitales, aulas y congresos, el Dr. Rocha ha dejado algo más que conocimiento: ha dejado estima y cariño. Porque como dicen quienes lo conocen, lo importante no es solo ser un gran médico, sino ser recordado como una gran persona.

Agradecemos el apoyo por regalarnos está gran entrevista y poder formar parte de su carrera.